Ya ha trascurrido buen tiempo desde que las fuerzas de la coalición hiciera su “triunfal” entrada a Bagdad y otras ciudades iraquíes, sin embargo, Iraq se encuentra en una situación caótica. La estabilidad y seguridad que los países de la coalición quisieron transmitir al mundo después de la captura del otrora hombre fuerte de Iraq, Saddam Hussein, y de sus principales allegados, no ha sido mas que un simple discurso sobrecargado de ruedas de prensa.

Iraq tiene graves problemas económicos, sociales y políticos producto de la invasión anglo-española-estadounidense o agudizadas por esta; en las ciudades iraquíes hay falta de electricidad, alimentos, agua y gasolina, se producen constantes protestas de desempleados (algo comprensible para un país donde el 70% dependía directamente del gobierno) y también manifestaciones de apoyo a uno u otro clérigo chiita y dejar de lado al risible, decorativo y títere Consejo de Gobierno Provisional Iraquí. A estos problemas se le suma el tema de la seguridad, protagonizada por la heroica resistencia iraquí y las fuerzas invasoras; la resistencia ha derribado alrededor de seis helicopteros norteamericanos y ha producido centenares de bajas en las fuerzas de la coalición (muchas mas que las muertes producidas por el ejército regular iraquí), no obstante, facciones de esta resistencia han atacado blancos iraquíes, bajo el argumento de colaborar con la coalición, produciéndose no solo ya un enfrentamiento con las tropas invasoras, sino también un enfrentamiento entre los propios iraquíes.

Los gobiernos que conforman la coalición, se han encargado de subestimar y satanizar a esta resistencia, la han considerado un grupillo de seguidores de Saddam Hussein, y confiados estaban de que una vez capturado este los ataques cesarían, a su vez, ha sido calificada de terrorista y vinculada a Al Qaeda, nada mas falso; si bien hay elementos de este tipo dentro de la resistencia iraquí, no se le puede catalogar a esta como tal. La resistencia que es muy diversa y heterogénea, está compuesta por diversas facciones, y no se le puede llamar terrorista sino patriota, a una resistencia heroica que le hace frente a un ejército invasor, el cual la supera tecnológica y militarmente.

¿Y las armas de destrucción masiva, Sr Bush?

El gobierno yanqui -luego de su genocida y millonaria intervención militar en Iraq, y los indiscriminados bombardeos que masacraron a la población civil y destruyeron hospitales, escuelas y casas- presionado por el cuestionamiento internacional a la validez de sus argumentos para invadir Iraq, ha hecho un tardío mea culpa: el secretario de Estado norteamericano, Collin Powell, ha admitido la posibilidad de que Iraq no tenga armas químicas. A su vez, el presidente gringo, George W. Bush, queriendo transmitir la imagen de haber pecado de ingenuidad o exceso de confianza, ha pedido explicaciones a sus servicios de inteligencia sobre las pruebas que demostraban que Iraq poseía los supuestos arsenales que justificaron la invasión; en el colmo del show, se ha creado una comisión investigadora, y aunque quizás vuelen algunas cabezas como parte del espectáculo mediático, el daño a Iraq ya está hecho. Sin embargo, Paul O´Neill, ex secretario del tesoro, denunció que Bush quiso invadir Iraq desde el 2001, y que ya desde ese año se examinaban las opciones militares para la invasión, y no sólo eso, sino que ha presentado documentos en los que demuestra que habían empresas contratistas en 40 países que tendría algún interés en Iraq.

El escándalo no solo ha ocurrido en los Estados Unidos, sino también en Gran Bretaña, donde Tony Blair, fiel perro faldero de Bush, se las está viendo negras tras las denuncias del científico de ese país, David Kelly, quién dijo que las pruebas que los servicios de inteligencia británicos presentaron eran falsas. Kelly apareció muerto tiempo después de sus declaraciones, y aunque oficialmente se dice que se suicidó, no se descarta la posibilidad de que haya sido asesinado. Y es que tanto son los intereses en juego, que la segunda hipótesis no es para nada descabellada.

¿Y las armas de destrucción masiva...? siguen sin aparecer.

El mundo ya lo sabía, la guerra es por petróleo

José Carlos Mariategui decía que "desde que su producción ha sobrepasado en exceso las necesidades del consumo yanqui, la conquista de mercados externos ha empezado a ser la condición ineludible del proceso de crecimiento de los Estados Unidos", esta obervación se podría contrastar con la del lingüista norteamericano Noam Chomsky, quien ha dicho en una entrevista que los Estados Unidos controlan los recursos naturales iraquíes, han forzado al Concejo de Gobierno Provisional a a aceptar un programa económico que vende el país (Iraq) al capital extranjero y que ya se anunció un "acuerdo" por el cual el único gobierno que Estados Unidos aceptará será aquel que le permita permanecer allí con bases militares. Entonces estamos hablando de una invasión militar que tiene como fondo fines económicos y políticos, y que quiso ser ocultada bajo la careta de cruzada antiterrorista o de querer establcer la democracia en Iraq, argumentos que utilizaron para justificar lo injustificable.

El virrey nortamericano en Iraq, Paul Bremer, ha dicho que este país se ha convertido en un frente de lucha contra el terrorismo internacional, y tiene razón, pero es un frente de lucha contra el terrorismo internacional realizado por la potencia mundial más poderosa: los Estados Unidos. El Tío Sam, so pretexto de garantizar y preservar la paz y estabilidad global, asume el papel de sheriff mundial y utiliza el terror como base de su política exterior. No hay que olvidar las numerosas intervenciones yanquis en el mundo. La patriótica resistencia iraquí, lejos de llevar a cabo una campaña terrorista, está llevando a cabo una campaña de liberación nacional, para así poder ser ellos mismos los dueños de su destino.

Tras los atentados del 11 de marzo en España, el triunfo del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y la derrota del Partido Popular (PP) de Aznar en las elecciones de ese país, la llamada coalición se esta quedando sin aliados. Esto sumado a la publicación del libro "Plan de ataque", que denuncia que la administración Bush tenía preparada la invasión a Iraq hacia tiempo y sin pruebas concluyentes, y a la radicalización de la resistencia armada iraquí (que ya no solo la llevan a cambio los sunitas sino también los chiitas, y que está usando como modalidad de presión los secuestros), es un claro indicador de que esta guerra, guerra imperialista y no, como todavía algunos necios se empeñan y se obstinan en creer, cruzada antiterrorista, se está quedando cada día que pasa sin argumentos, argumentos que en realidad nunca tuvo, y que por el contrario está cosechando, de una y otra parte del mundo, claras pruebas de rechazo.

Mayo de 2004