Por fiestas de fin de año, viaje a Cuzco con un grupo de amigos. Luego de pasar los dos primeros días en medio de bebidas espirituosas, decidimos ir a la provincia cuzqueña de Anta. Ya nos habían comentado que el gobierno de la alcaldía de dicho lugar se llevaba a cabo con la participación popular, lo que incentivó mas las ganas de conocer esa experiencia.

El carro nos dejó a pocos metros de la Municipalidad y luego de unos contactos previos, ingresamos. Allí conocimos al alcalde Wilbert Rosas. Una persona muy sencilla pero bastante lúcida, quien nos contó sobre la experiencia de democracia participativa en Anta.

Nos explicaron que los ingresos que recibía la Municipalidad se dividían en tres rubros: los ingresos generados por el servicio de transporte público, el FONCOMUN y el canon gasífero. Veamos ahora como y en qué se emplean dichos ingresos. Los ingresos que se reciben por el servicio de transporte público se emplean en su totalidad para mantener este servicio, léase pago de choferes, combustible, mantenimiento de los buses, etc. El 30% del FONCOMUN se utiliza para pagar al personal que labora en la Municipalidad, es decir, el sueldo del alcalde, regidores, personal del municipio. Y el 70% del FONCOMUN y la totalidad del canon gasífero van a parar a manos de los pobladores. Veamos de que manera.
En Anta hay alrededor de una veintena de comunidades campesinas y dos centros urbanos. Ellos escogen delegados que acuden a una asamblea en la cual se les destina una parte del dinero ya mencionado (cabe resaltar que dicha asamblea no la preside el alcalde, el es un miembro mas; los integrantes de la mesa que preside la asamblea son escogidos entre los asistentes). No todas las comunidades reciben la misma cantidad de dinero, esta es repartida de acuerdo a la cantidad de pobladores que tiene cada comunidad, así como a las demandas de cada una de estas.

Además las comunidades están en la libertad de asociarse. Me explico. Algunas comunidades en vez de hacer obras “chicas” se asocian y juntan su presupuesto para hacer una obra “grande” en una de las comunidades asociadas y el próximo año el presupuesto juntado entre estas comunidades sirve para hacer otra obra “grande” en otra de las comunidades asociadas. Principio de solidaridad que le dicen.

Es así que en Anta, donde antes los alcaldes se preocupaban mas por hacer lozas deportivas o lugares donde puedan ponerse placas recordatorias, se han construido sistemas de irrigación por aspersión ya hay agua potable, electricidad, etc. ¿Y cómo fiscaliza la población la construcción de dichas obras? Cada comunidad nombra un comité de obra, el cual se encarga de verificar que el dinero sea bien utilizado.

Anta es un ejemplo de que la democracia participativa es un hecho real y de que esta puede ser implementada, con las particularidades del caso, en muchas asociaciones, desde municipios hasta ¿por qué no? universidades.

La democracia participativa no genera ese estado anárquico (entiéndase anárquico como estado de desgobierno y caos con el que generalmente se le relaciona, no como el sentido ideológico del anarquismo) que muchos creen... o quieren hacer creer.

Junio de 2006